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martes, 11 de febrero de 2014

La amenaza del desierto

Los desiertos y su avance son uno de los problemas ambientales más graves del siglo XXI, según Naciones Unidas, ya que afecta al modo de vida de millones de personas. Un desierto es un área de la superficie terrestre total o casi totalmente deshabitada, en la cual las precipitaciones casi nunca superan los 250 mm (o l/m2) al año, y el terreno es árido (esto supone que pierden más agua por evapotranspiración de la que reciben). Suponen aproximadamente el 30 % de las tierras emergidas.

Típico desierto: inmensidad de arena
Respecto al avance de los desiertos, conviene aclarar dos conceptos que se suelen confundir: desertización y desertificación:

La desertización es un proceso evolutivo natural, que se da en una determinada región por sus características morfológicas, climáticas y ambientales, que favorecen que dicha región se convierta en un desierto. Repito, es un proceso evolutivo natural, en el que no interviene el hombre.

La desertificación, en cambio, es la degradación de tierras causada por varios factores, entre ellos la actividad humana, como el sobrepastoreo, la deforestación y el exceso de cultivos, además de un descenso en las precipitaciones.

En esta foto se ven perfectamente los grandes desiertos
Es un problema muy grave, y España es especialmente vulnerable por sus condiciones, asociadas a los procesos de desertificación:
  • Clima semiárido en grandes zonas, sequías estacionales, extrema variabilidad de las lluvias y lluvias súbitas de gran intensidad
  • Suelos pobres con marcada tendencia a la erosión
  • Relieve desigual, con laderas escarpadas y paisajes muy diversificados
  • Pérdidas de la cubierta forestal a causa de repetidos incendios de bosques
  • Crisis en la agricultura tradicional, con el consiguiente abandono de tierras y deterioro del suelo y de las estructuras de conservación del agua.
  • Ocasional explotación insostenible de los recursos hídricos subterráneos, contaminación química y salinización de acuíferos.
  • Concentración de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo y la agricultura de regadío, lo cual ejerce una intensa presión sobre los recursos naturales del litoral.

La combinación de factores y procesos como la aridez, la sequía, la erosión, los incendios forestales, la sobreexplotación de acuíferos, etc., da origen a los distintos paisajes o escenarios típicos de la desertificación en España.

Mapa que muestra el riesgo de desertificación en España (haz click aquí para verlo más grande)
Como se puede ver en el mapa, España está seriamente amenazada, pero existen medidas que pueden parar, o al menos mitigar en parte la desertificación, evitando las consecuencias que tiene sobre el entorno y los habitantes de las áreas afectadas. Para ello se requiere un cambio de actitud en los gobiernos y en la población, para que la cultura de la prevención se consolide, no sólo en cuanto a prevenir la desertificación, también para tratar de evitar cualquier otra agresión innecesaria al medio ambiente.

Para evitar la desertificación es necesaria una buena planificación de los usos del suelo en la que se incluya la gestión de los recursos hídricos, planificación de actividades agrícolas y ganaderas menos agresivas, aplicar técnicas agrícolas de barbecho, plantar los cultivos adecuados según las condiciones del suelo, etc. En cuanto a las tierras que ya se están degradando, se pueden recuperar restaurándolas y fertilizándolas, combatir la erosión con barreras que la protejan de los vientos, y una medida muy importante, evitar eliminar la vegetación, o en caso de que esta vegetación ya haya desaparecido, reforestar para evitar la erosión, ya que la vegetación fija la tierra.

Este es un brevísimo resumen del problema y posibles soluciones del avance de los desiertos. Aún así, espero que sirva para que podamos comprender la gravedad de este problema, ya que lo estamos sufriendo casi sin darnos cuenta.

martes, 21 de enero de 2014

Aquí no hay playa

Aquí no hay playa. Cuando escuchamos esta frase normalmente pensamos en Madrid (y también nos viene a la cabeza alguna canción), pero podrá ser dicha para referirse a muchos lugares de la costa en un futuro no muy lejano debido a la erosión.

En la costa se producen de forma natural procesos de erosión y sedimentación. En determinados puntos la costa se erosiona debido a la acción de las olas, y el material erosionado es depositado en otros puntos, donde se va acumulando para formar playas. Estos procesos de sedimentación y erosión vienen determinados por las corrientes predominantes, y la forma de la línea de costa.

No creo que estas escaleras estuvieran tan cerca del mar cuando las construyeron
Si normalmente veraneáis en el mismo sitio cada año, es posible que os parezca que años atrás la playa era algo más ancha. Pues esto en muchos casos no es una simple sensación. Lo que realmente está pasando es que gradualmente la playa va perdiendo arena que las corrientes llevarán a otro sitio.

La erosión es un proceso que ocurre de manera natural, aunque debido a que los seres humanos estamos prácticamente en cualquier punto del globo, cada vez es más difícil encontrar lugares naturales, donde la intervención humana no exista. Esto provoca que actualmente estos procesos se vean alterados y/o provocados por la acción humana.

El ser humano altera la costa con diversos tipos de infraestructuras, que son los espigones, malecones, rompeolas, diques, puertos, etc. Estas alteraciones hacen, según las corrientes que predominen en cada zona, que en algunos puntos la costa retroceda por que los materiales son arrancados, y en otros puntos, estos materiales se depositen formando playas, islas barrera, tómbolos, barras de bahía, etc.

A la derecha de este espigón se puede ver la acumulación de arena
El problema más importante es la erosión, especialmente desde el punto de vista económico. Si una playa desaparece, la actividad que se genera por su presencia, lógicamente desaparece también, por lo que existen medidas correctoras para tratar de evitar su erosión y su posible desaparición en el futuro.

Curiosamente, parte de las medidas que se utilizan para estabilizar las costas son las mismas que previamente han podido provocar que comiencen a erosionarse, es decir, los espigones, malecones, rompeolas o diques. Por supuesto estas medidas correctoras deben hacerse con conocimiento, ya que si no se hacen correctamente, la solución puede ser sólo temporal, o peor aún, ser perjudiciales en otro punto de la costa.

También hay otras medidas que se consideran alternativas a las anteriores, que son la alimentación de la playa, que consiste en añadir grandes cantidades de arena a esa playa, o el traslado, que consiste en trasladar los edificios cercanos al mar, y dejar que la naturaleza recupere la playa.

En el caso de la alimentación de la playa, no es una medida alternativa por sí sola. Debe ser complementada con espigones o diques, porque si no se frena la erosión que ha provocado que se tenga que aplicar esta medida, con el tiempo se volverá a la situación inicial, pero suele tener efectos no deseados.

Sobreexplotación costera
Por supuesto, la sobreexplotación de la costa, provocada por la construcción de complejos turísticos durante los últimos años, ha agravado este problema. Tenemos que cuidar nuestras costas, ya que son muy importantes económicamente. Junto al mar vive gran parte de la población, atraen turistas,  y son el punto de unión entre la tierra y el mar, que es una fuente de alimento fundamental, por lo tanto su conservación es fundamental.